Organizaciones sociales mantienen cortado desde la madrugada el tránsito en el Puente Pueyrredón. En tanto, familiares y allegados de los militantes piqueteros Maximiliano Kosteki y Darío Santillán realizarán al medidodía el acto principal para reclamar que la sentencia contra policías quede firme.
Organizaciones sociales y piqueteras mantienen cortado desde la madrugada el tránsito en el Puente Pueyrredón para conmemorar los 10 años del asesinato Maximiliano Kosteki y Darío Santillán, dos homicidios perpetrados por la Policía que adelantaron el final del gobierno del entonces presidente Eduardo Duhalde. La vigilia culminará al mediodía con un acto en el que participarán Alberto Santillán, padre de Darío, y Vanina Kosteki, hermana de Maximiliano.
A diez años de los homicidios, la sentencia contra los policías condenados fue apelada ante la Corte Suprema de la provincia de Buenos Aires, hacia adonde apuntan parte de las críticas de los familiares y las organizaciones sociales y piqueteras, que ya desde la mañana canalizaban también reclamos hacia el Gobierno.
Las actividades para recordar a Kosteki y Santillán comenzaron ayer, pasado el mediodía. La mano hacia provincia de la ex Avenida Pavón estuvo cortada y con actividades desde las 14. Hasta el lugar se acercaron familiares de otras víctimas de casos similares, como por ejemplo los de Mariano Ferreyra, muerto en 2010 a manos de una patota ferroviaria; el juicio contra sus presuntos asesinos comenzará en agosto.
Por la noche se realizó una marcha de antorchas desde la estación Avellaneda hasta la base del puente, por la ex avenida Pavón. Allí caía muerto hace exactameente diez años Kosteki. Santillán fue matado a quemarropa en la estación de Avellaneda, ahora rebautizada con sus nombres: Maxi y Darío.
Por los asesinatos, un tribunal de Lomas de Zamora condenó al ex comisario Alfredo Fanchiotti y a su ex chofer, el cabo Alejandro Acosta, además de por otros siete intentos de homicidios.
La falta de sentencia firme fue lo que permitió que Fanchiotti fuera trasladado recientemente a una cárcel en la que todos los internos gozan del régimen de salidas transitorias. Ahora está en la Unidad 11 de Baradero. Hacia allí marcharon el viernes familiares y amigos de las víctimas.
Hoy, en el documento que se leerá sobre el puente, los manifestantes señalarán esa cuestión, reclamarán celeridad a la Corte bonaerense y apuntarán al miembro de ese tribunal Luis Genoud, que era ministro de Justicia provincial al momento de la llamada “Masacre de Avellaneda”. El documento también cuestionará la “judicialización” y “criminalización” de “las luchas de los trabajadores” y exigirán “un nuevo proyecto de país, sin hambre, sin saqueo ni explotación ”. Y aunque reivindicará “algunas medidas” del kirchnerismo, resaltará también que ellas “no configuraron un programa integral capaz de superar la precarización del trabajo, el salario y la vida”.
Muertes inútiles
Me tocó ser parte de ese nudo trágico de la historia reciente como un testigo que se ve implicado y afectado. En estos diez años pocos días pasaron sin que alguna vez no haya pensado en Kosteki y Santillán. Después haber contado infinidad de veces los hechos, me sigo preguntando el porqué del absurdo asesinato de dos jóvenes militantes.La muerte no es un hecho extraordinario en nuestra historia política, ni en la historia en general, pero hay algo en estas muertes que le da un significado especial. Creo que fue porque por una vez, la acción del periodismo derrumbó las versiones que tendían a culpabilizar a quienes eran víctimas y mostró a los ejecutores en plena acción. Eso provocó una tremenda conmoción que aún sigue resonando.
Muchas veces se dice, siguiendo el ideal cristiano, “sus muertes no fueron en vano”. Yo creo que sí, son muertes vanas, inútiles, provocadas por seres oscuros, incapaces de sentir lo que es un ideal, la generosidad, la dignidad, todo lo que hoy representan Darío y Maxi.



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